El reemplazo poblacional: la ONU propuso en un informe la llegada a Europa de 13 millones de inmigrantes al año hasta 2050

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Fuente: La Gaceta

Por Ruben Pulido

La teoría del reemplazo ha sido durante años tildada de conspiración de la «extrema derecha», pero sus raíces se hunden en documentos oficiales de la ONU que delinean escenarios de inmigración masiva para contrarrestar el declive demográfico en Europa. El informe de 2001 de la División de Población de las Naciones Unidas, titulado «Replacement Migration: Is It a Solution to Declining and Ageing Populations?», no es un plan secreto, sino un análisis técnico que proyectaba la necesidad de cientos de millones de inmigrantes para mantener la «estabilidad poblacional y económica en la UE».

En su escenario más extremo, el informe calculaba 700 millones de inmigrantes netos para la Unión Europea entre 1995 y 2050con un promedio anual de 13 millones, para preservar ratios de soporte potencial (trabajadores por jubilado) en niveles de 1995. Esto no es ficción: es un plan estratégico que gobiernos europeos han usado como base para políticas que favorecen la inmigración masiva, exacerbando tensiones sociales en países como España, Francia, Alemania, Italia o Grecia. Este enfoque revela una realidad: la ONU ha dibujado un camino que líderes globalistas han seguido, ignorando alternativas como incentivar la natalidad nativa.

El documento de la ONU no ocultaba su propósito, examinaba la «migración de reemplazo» como herramienta para mitigar el «invierno demográfico» —bajas tasas de fertilidad por debajo de 2.1 hijos por mujer, envejecimiento y declive poblacional—.

David Coleman, profesor emérito de Demografía en la Universidad de Oxford y uno de los demógrafos más reconocidos del Reino Unido, calificó este tipo de proyecciones como un «blueprint implícito» para la inmigración masiva. En su artículo de 2002 analizó detalladamente el informe de la ONU y concluyó que los escenarios de flujos masivos son inviables en la práctica, generan graves conflictos sociales y culturales, y descartan alternativas más realistas como implementar políticas pronatalistas efectivas para aumentar la natalidad nativa. Coleman, cofundador también de Migration Watch UK (un observatorio que aboga por una inmigración más controlada en el Reino Unido), basó sus críticas en datos y modelado demográfico riguroso, no en ideología.

Por otro lado, en el año 2018, el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular (GCM, o Pacto de Marrakech) evolucionó el enfoque de la ONU, promoviendo la inmigración como «positiva» y proponiendo «canales regulares para flujos laborales en países envejecidos!. Adoptado por 152 países, no fue vinculante, pero normalizó la inmigración masiva como respuesta a la emergencia demográfica, enlazando directamente con el informe de 2001. En Europa ha sido ligado a políticas que facilitan entradas masivas, con acusaciones de erosionar soberanía. Países como EEUU, Hungría, Polonia y Austria se retiraron, alegando que promueve inmigración descontrolada. Sin embargo, España firmó su adhesión a este pacto en diciembre de 2018 tras un viaje de Pedro Sánchez a Marrakech (Marruecos).

Por ello, la inmigración de reemplazo no es una invención paranoica, se trata de un hecho documentado en informes ONU como el de 2001, que propone 700 millones de inmigrantes para la UE en escenarios extremos, y evolucionado en el Pacto de Marrakech. Los gobiernos de España, Francia y Grecia lo han promovido, con efectos negativos en la cohesión social, la seguridad e incluso en la economía.

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