Tras la prohibición de Australia antes de los 16 años, países como Francia y España se suman a proponer leyes que impidan a niños y adolescentes acceder a las RRSS.
Las redes sociales se encuentran en un momento crítico. Este lunes arranca el juicio que sentará frente a un tribunal a los dueños de Instagram y YouTube, acusados de diseñar deliberadamente sus plataformas para volver adictos a los menores.
No es el único banquillo en el que se sientan ahora mismo las redes sociales. También en el de la opinión pública, que se debate entre el apoyo a la libertad de expresión y el respaldo a los gobiernos que, como Australia ya hizo, se preparan para prohibir el acceso a estas plataformas de menores.
Un caso clave
El caso contra Meta (Instragram) y Google (YouTube opera como parte de Alphabet) tendrá lugar en el Tribunal Civil Superior de Los Ángeles. Se trata de un juicio que ha despertado gran expectación porque podría establecer un precedente jurídico para una gran cantidad de litigios en Estados Unidos contra las plataformas, acusadas de haber causado deliberadamente la adicción para maximizar sus ingresos publicitarios.
En principio, el caso iba a ser incluso más amplio, puesto que TikTok y Snapchat también fueron acusados, pero ambas plataformas llegaron en días pasados a acuerdos por un monto no revelado.
La guerra de los jurados
La elección de las 12 personas que tendrán en sus manos una decisión histórica para el futuro de las redes sociales fueron elegidos tras una auténtica batalla entre los abogados de las empresas y los demandantes.
Zuckerberg fue la figura que centró el escrutinio de la mayoría de los candidatos. Mientras que los defensores de las tecnológicas trataron de eliminar a los perfiles más agresivos contra las redes sociales, los demandantes quitaron de la terna a quienes mostraron su admiración por el CEO de Meta.y a quienes parecían predispuestos a considerar a las familias culpables de la adicción de sus hijos.
Una mujer de 20 años adicta a las RRSS de niña sentó a las Big Tech en el banquillo
La causante de que estos gigantes se encuentren ante un tribunal es una mujer de 20 años, identificada como Kelly G.M., quien sufrió graves daños mentales porque se volvió adicta a las redes sociales cuando era niña.
La joven, usuaria de YouTube desde los seis años y que abrió su cuenta de Instagram con 11, acusa a las dos plataformas de diseñar conscientemente aplicaciones adictivas, en perjuicio de su salud mental.
Algoritmos y personalización, bajo la lupa
El caso se centrará no en el contenido —ámbito en el que las plataformas están en gran medida protegidas por la legislación estadounidense—, sino en el diseño de algoritmos y funciones de personalización.
Por su parte, Meta y YouTube niegan rotundamente las acusaciones, y argumentaron, sin éxito, el viernes para tratar de que el juez declarara ilegítimas las afirmaciones que comparan sus plataformas con el tabaco y otros productos adictivos.
Además, los abogados de YouTube trataron en todo momento de dejar claro que su caso es totalmente diferente al de Meta: «¿Todos entienden que YouTube y Meta son empresas muy diferentes? ¿Todos entienden que Zuckerberg no dirige YouTube?», preguntó Luis Li, abogado de la plataforma de videos de Google.
La prohibición de redes a menores avanza entre los gobiernos
Además del juicio como tal al que serán sometidas las redes, éstas se enfrentan a un tribunal mucho más implacable: los legisladores y la opinión pública. Tras la prohibición de Australia a los menores de 16 años a tener redes sociales se sumaron Francia y, posteriormente, España a la búsqueda de normativas que eviten o al menos limiten la exposición de niños y adolescentes a estas plataformas.
Esta legislación ha abierto un debate enorme en todo el mundo sobre la necesidad de proteger la salud mental y a los menores, y la libertad de expresión.









