Los archivos de Epstein revelan   la estrecha amistad de la princesa heredera de Noruega Mette-Marit con el delincuente sexual

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Por Joana Campos – GateWayHispanic.com

Los archivos Epstein liberados por el Departamento de Justicia de EE.UU. el 30 de enero de 2026 revelan que la princesa heredera Mette-Marit, esposa del príncipe heredero Haakon y futura reina, mantuvo una relación cercana y continuada con Jeffrey Epstein, el millonario condenado por delitos sexuales con menores, incluso años después de su sentencia de 2008.

Documentos oficiales del DOJ, con más de mil menciones al nombre de Mette-Marit según medios noruegos como VG y NRK, incluyen cientos de correos electrónicos entre 2011 y 2014.

En ellos, la princesa se dirige a Epstein como “sweetheart”, “soft hearted” y “such a sweetheart”, le dice que “tickle my brain” y bromea sobre “adultery” en París mientras Epstein habla de su “wife hunt” y preferencia por escandinavas.

Un correo de 2012 pregunta si es “inapropiado” sugerir como fondo de pantalla para su hijo de 15 años (Marius Borg Høiby) la imagen de “dos mujeres desnudas cargando una tabla de surf”.

Otro confirma que Mette-Marit se hospedó cuatro días en la mansión de Epstein en Palm Beach, Florida, en enero de 2013, en una propiedad donde el pedófilo abusaba de menores.

Mette-Marit admitió en 2011 haber “googled” a Epstein y reconocer que “didn’t look too good”, pero continuó la relación hasta al menos 2014, contradiciendo declaraciones previas del palacio de que había cortado todo contacto en 2013.

El 6 de febrero de 2026, la princesa emitió una declaración pública: “Mostré un pobre juicio y lamento haber tenido cualquier contacto con Epstein en absoluto. Es simplemente embarazoso”, pero evitó explicar detalles.

El escándalo estalla justo cuando su hijo Marius Borg Høiby, de 29 años, enfrenta juicio en Oslo por 38 cargos, entre ellos cuatro de violación, agresión sexual, violencia doméstica y grabaciones sin consentimiento.

El caso, que comenzó el 4 de febrero, ha puesto a la familia real bajo un foco incómodo: mientras los noruegos pagan impuestos para mantener el lujoso estilo de vida de la corona —residencias, viajes, seguridad y personal—, la heredera al trono socializaba con un criminal sexual condenado.

Esta no es la primera vez que la élite europea queda expuesta en los archivos Epstein. Figuras como el príncipe Andrew o Sarah Ferguson también aparecen, pero el caso noruego destaca por la cercanía y duración del contacto.

El primer ministro Jonas Gahr Støre reconoció públicamente el “poor judgment” de Mette-Marit. Organizaciones como la Norwegian Library Association han suspendido su patrocinio con la princesa.

La monarquía noruega, presentada como “moderna” y “progresista”, muestra una vez más la distancia abismal entre la retórica igualitaria que predica y la realidad de sus privilegios.

Los mismos contribuyentes que financian su opulencia ven cómo una futura reina mantenía amistad con un depredador sexual conocido.

Es hora de cuestionar si instituciones como esta, que viven del esfuerzo ajeno mientras frecuentan círculos tóxicos, merecen seguir existiendo en su forma actual.

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