Fuente: La Derecha Diario
La soberanía de Perú sobre una de sus infraestructuras estratégicas más importantes quedó en el centro de una disputa política, judicial y geopolítica tras un fallo que limitó el control estatal sobre el megapuerto de Chancay, una instalación clave construida por una empresa del régimen chino.
La controversia comenzó el 29 de enero, cuando un tribunal peruano ordenó al organismo regulador local abstenerse de ejercer “facultades de regulación, supervisión, fiscalización y sanción” sobre el Terminal Portuario Multipropósito de Chancay, operado por la empresa estatal china Cosco Shipping.
Esta decisión judicial restringe significativamente la capacidad del Estado peruano para supervisar directamente el funcionamiento del puerto, una infraestructura estratégica ubicada en territorio nacional.
El puerto, que representa una inversión de aproximadamente 1.300 millones de dólares y es considerado uno de los proyectos logísticos más importantes de América Latina, es mayoritariamente propiedad de Cosco Shipping, una compañía estatal vinculada al régimen chino.
Su ubicación y capacidad lo convierten en un nodo clave para el comercio entre Asia y Sudamérica, lo que incrementa su valor estratégico y la relevancia del control sobre sus operaciones.
El organismo regulador peruano Ositran, encargado de supervisar la infraestructura de transporte de uso público en el país, quedó prácticamente excluido de su rol habitual en el puerto. La presidente del organismo, Verónica Zambrano, advirtió que esta situación es excepcional y sin precedentes. “(Cosco Shipping) sería la única empresa que presta servicios al público que no podría ser supervisada”, afirmó.
El gobierno peruano y las autoridades regulatorias ya anunciaron que apelarán la decisión judicial, en un intento por restablecer la supervisión estatal. La resolución podría definir quién tiene el control efectivo de una de las infraestructuras más relevantes del país.
El comunicado de Estados Unidos
En medio de la polémica, el Gobierno de Donald Trump expresó su preocupación por el riesgo de que Perú pierda control sobre la infraestructura estratégica. La advertencia fue difundida oficialmente la Oficina del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de Estados Unidos, que cuestionó la situación generada en torno a la administración del puerto.
“Preocupados por los últimos informes de que Perú podría verse impotente para supervisar Chancay, uno de sus puertos más grandes, que está bajo la jurisdicción de propietarios chinos depredadores”, publicó el organismo en un comunicado difundido en inglés y español a través de la red social X.
El mensaje oficial también remarcó el respaldo estadounidense a la soberanía peruana sobre sus propias instalaciones estratégicas y advirtió sobre las implicancias geopolíticas de este tipo de inversiones. Según el comunicado, «Estados Unidos apoya el derecho soberano de Perú a supervisar infraestructura crítica en su propio territorio. Que esto sirva de advertencia para la región y el mundo: el dinero barato chino cuesta soberanía«.









