¿Por qué los comunistas quieren una sociedad sin Dios?

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Por Vanessa Vallejo – Voz US

Uno de los objetivos principales de la izquierda radical es lograr que los individuos se sientan «abandonados por Dios», saben que un hombre con fe es imposible de corromper.

Una de las formas de evaluar cuánto éxito ha alcanzado el nuevo marxismo, conocido popularmente como marxismo cultural, es analizar qué tanto se han aceptado y normalizado en la sociedad las ideas que antes eran solo proclamadas por los más extremos líderes. En muchos aspectos, buena parte de la sociedad americana está contaminada con las ideas progresistas que hace tan solo unos años eran vistas incluso como algo inaceptable.

Estos supuestos «logros» de los comunistas terminan destruyendo vidas e incluso arrebatando a las personas la esperanza de vivir, en tanto que despojan al ser humano de sus valores y de Dios. Georg Lukacs, uno de los padres de la nueva izquierda, dijo que había que hacer creer a la gente que vivía en un mundo «abandonado por Dios». En ese sentido, es evidente que los cambios culturales son mucho más dañinos incluso que los cambios económicos que la izquierda pueda realizar en un país, las políticas pueden ser revertidas, pero es muy difícil cambiar la mentalidad de una persona que ha sido despojada de Dios y de sus valores, y que ha crecido educada en el resentimiento y la envidia.

Ronald Reagan tenía razón cuando dijo: «Hispanics are conservative. They just don’t know it.” En Latinoamérica creemos profundamente en Dios, la familia es muy importante, movimientos como el feminismo o las teorías de género no tienen mucho éxito en los países hispanos porque los valores con los que crecemos evitan que caigamos en esas ideas. Lo que la izquierda llama «avances» es en realidad una destrucción que ha llegado a unos niveles que escandalizan a la mayoría de los hispanos. En muchos aspectos culturales Estados Unidos lo está haciendo muchísimo peor que las «repúblicas bananeras» de América Latina. No hay ningún país en Latinoamérica en el que se permita la mutilación de niños por supuesto «cambio de género».

La educación es uno de los campos más importantes para los socialistas, ellos entendieron que si se educa a las personas desde jóvenes en sus ideas marxistas, luego será muy difícil que alguien los haga cambiar de opinión. En Latinoamérica los regímenes socialistas nos han dejado ejemplos bastante llamativos de cómo la educación es un arma tan importante y eficaz para el objetivo de la izquierda de mantener el poder y para educar niños que no conozcan a Dios y por lo tanto sean los futuros defensores del socialismo.

El senador Ted Cruz cuenta en su último libro «Unwoke» cómo en Cuba, de donde es su padre, en cuanto el dictador Fidel Castro tomó el poder, una de las primeras acciones fue intervenir la educación. Cruz cuenta que un día, en la escuela donde su abuela era profesora, miembros de la guardia entraron al salón de clases y le dijeron a los niños que cerraran sus ojos y pidieran a Dios que les diera un dulce, luego les dijeron que abrieran sus ojos y que observaran que no había sucedido nada, no había ningún dulce. Después les pidieron que volvieran a cerrar sus ojos y que esta vez le pidieran el dulce al comandante Castro. Mientras los niños mantenían los ojos cerrados, los guardias pasaban por los escritorios dejando un dulce en cada puesto, para luego pedirles que abrieran sus ojos y vieran cómo el comandante sí les cumplía sus peticiones.

Esta historia de la abuela del senador Cruz es tan impactante porque muestra claramente cómo los socialistas quieren que su Gobierno reemplace a Dios. Que la gente crea que no es Dios quien les da todo en la vida, sino el Gobierno y que por lo tanto sean fieles al dictador como si fuera un Dios. 

Una sociedad con valores fuertes puede salir adelante y recuperarse incluso de las políticas económicas más izquierdistas, pero una sociedad sin Dios y sin valores, donde la gente es emocionalmente débil y destruida por ideologías, es una sociedad muy difícil de recuperar. Es por eso que los comunistas insisten en sacar a Dios de la vida de las personas, y es por eso que quienes queremos una sociedad mejor debemos siempre hablar de la importancia de la religión. 

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