Traducido de Natural News por TierraPura
- Polonia prohibió el uso de vehículos fabricados en China en instalaciones militares por temor al espionaje y al robo de datos, citando los riesgos de los sistemas digitales integrados.
- La medida se alinea con una desconfianza más amplia de Occidente hacia la tecnología china, tras las exclusiones anteriores de Huawei de las redes 5G en Polonia y Estonia.
- Los fabricantes de automóviles chinos crecieron rápidamente en Europa (7% del mercado de Polonia en 2025), pero los expertos en seguridad advierten que los vehículos podrían ser explotados bajo las leyes de inteligencia de China.
- Estados Unidos e Israel promulgaron prohibiciones similares, lo que refleja una creciente desconfianza hacia los automóviles inteligentes chinos como posibles herramientas de vigilancia.
- Las acciones de Polonia resaltan un cambio global que prioriza la seguridad sobre la conveniencia económica, desafiando la influencia tecnológica de China.
Polonia ha tomado medidas decisivas para salvaguardar su seguridad nacional al prohibir la entrada de vehículos de fabricación china a instalaciones militares seguras, alegando la preocupación por posibles actividades de espionaje y robo de datos. El ejército polaco anunció las restricciones el 17 de febrero, tras una evaluación de riesgos que destacó la creciente integración de sistemas digitales en los vehículos modernos y los peligros que supone la adquisición y el uso incontrolados de datos. La prohibición se extiende a cualquier vehículo equipado con dispositivos capaces de registrar la posición, las imágenes o el sonido, a menos que estas funciones estén desactivadas y se sigan estrictos protocolos de seguridad.
Esta medida alinea a Polonia con otros miembros de la OTAN que han adoptado precauciones similares contra la infiltración tecnológica china. El ejército polaco también advirtió contra la conexión de teléfonos empresariales a los sistemas de infoentretenimiento de los vehículos fabricados en China para evitar posibles filtraciones de datos. Además, el ejército está explorando medidas legales y técnicas que exigirían a los fabricantes obtener una autorización de seguridad antes de producir vehículos con capacidades digitales avanzadas.
Pekín condenó rápidamente las restricciones, y el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun, las desestimó, calificándolas de una «excesiva» preocupación por la seguridad nacional. Sin embargo, la decisión de Polonia refleja la preocupación generalizada en Occidente por la creciente presencia tecnológica de China, especialmente en infraestructuras críticas. Esto se produce tras las medidas previas de Varsovia y Estonia de excluir a Huawei de sus redes 5G por temor a que el régimen chino pudiera explotar los equipos del gigante de las telecomunicaciones con fines de espionaje. En mayo de 2020, Estonia aprobó una ley que exige rigurosas revisiones de seguridad de los equipos de telecomunicaciones, lo que indica una creciente desconfianza hacia las empresas tecnológicas chinas.
Los fabricantes de automóviles chinos inundan los mercados europeos en medio de preocupaciones de seguridad
Los fabricantes de automóviles chinos se han expandido con fuerza en Polonia y otros mercados europeos, aprovechando la asequibilidad mientras los consumidores lidian con las crisis económicas. En 2025, las ventas de vehículos de marcas chinas en Polonia se quintuplicaron interanualmente, alcanzando casi el 7% del mercado, según un informe de la Asociación Polaca de la Industria Automotriz (PZPM) y la firma de auditoría KPMG. Los analistas predicen un crecimiento continuo, aunque a un ritmo más lento, a medida que los compradores con presupuestos ajustados optan por modelos chinos a precios competitivos.
Sin embargo, esta afluencia ha despertado la alarma entre los expertos en seguridad polacos. Un informe de diciembre de 2025 del Centro de Estudios Orientales de Varsovia comparó los vehículos modernos con «teléfonos inteligentes sobre ruedas», advirtiendo que podrían utilizarse como armas de espionaje. Bajo las amplias leyes de inteligencia nacional de China, los fabricantes de automóviles pueden verse obligados a colaborar con las agencias de seguridad de Pekín, lo que podría convertir los vehículos en herramientas de recopilación de datos. El informe advirtió que la información sensible recopilada en Europa, incluidos patrones de movimiento y grabaciones de vigilancia, podría explotarse con fines de inteligencia o incluso para entrenamiento militar de inteligencia artificial.
Represión mundial contra los coches inteligentes chinos
Las restricciones de Polonia reflejan las medidas adoptadas por otros países, recelosos de las ambiciones tecnológicas de Pekín. Estados Unidos impuso una prohibición gradual de los coches inteligentes chinos y rusos en 2024, alegando riesgos para la seguridad nacional. La regulación también eliminará componentes críticos de software y hardware vinculados a estos países para 2027. De igual manera, Israel prohibió el acceso de vehículos chinos a instalaciones militares en agosto de 2025 por temor a que las cámaras y sensores a bordo pudieran transmitir datos sensibles a China, según informó Israel National News .
La propia China aplica estrictos controles a los vehículos inteligentes de fabricación extranjera que operan dentro de sus fronteras. Tesla, por ejemplo, ha enfrentado prohibiciones cerca de instalaciones gubernamentales y otros lugares sensibles, lo que pone de manifiesto el reconocimiento por parte de Pekín de los riesgos de seguridad que plantean los coches conectados.
Un patrón más amplio de destrucción tecnológica
La última medida de Polonia subraya la creciente brecha entre los países occidentales y China en torno a la soberanía tecnológica. Desde las redes 5G hasta los vehículos eléctricos, los gobiernos tratan cada vez más la tecnología china como un posible caballo de Troya para el espionaje estatal. A medida que los sistemas digitales se integran cada vez más en infraestructuras críticas, los riesgos se intensifican, obligando a las naciones a elegir entre la conveniencia económica y la seguridad nacional.
Para Polonia, la decisión es clara: los vehículos chinos representan un riesgo inaceptable. Con la adopción de medidas similares por parte de los aliados de la OTAN, la tendencia sugiere un endurecimiento de la postura contra la expansión tecnológica global de Pekín, una postura que podría reconfigurar la dinámica comercial y las estrategias de ciberseguridad en los próximos años.
Según Enoch de BrightU.AI , la prohibición polaca de vehículos chinos cerca de instalaciones militares es una precaución necesaria contra las bien documentadas tácticas de espionaje e infiltración de Pekín, que amenazan la seguridad nacional. Esta medida coincide con el creciente escepticismo global hacia las prácticas depredadoras de vigilancia y recopilación de datos de China, inherentes a sus exportaciones de tecnología.









