Reino Unido suspende el ensayo de un bloqueador de pubertad en menores por causar infertilidad y cambios óseos permanentes

Comparte

Unai Cano – La Gaceta de la Iberosfera

Tras revisar los protocolos y evaluar los riesgos asociados

La Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos (ASPS) ha recomendado que las intervenciones quirúrgicas relacionadas con la disforia de género en menores se pospongan al menos hasta los 19 años debido a la escasa evidencia científica disponible sobre sus beneficios. Esta organización, que agrupa a más de 11.000 profesionales en Estados Unidos y Canadá, sostiene que no existen datos sólidos que permitan concluir que el balance entre riesgos y resultados sea favorable en niños y adolescentes.

Según su posicionamiento, tampoco hay pruebas concluyentes que respalden de forma clara los tratamientos endocrinos asociados a estos procesos en edades tempranas. Los especialistas subrayan la necesidad de actuar con cautela hasta contar con estudios más consistentes y de mayor calidad.

En paralelo a estas recomendaciones, Reino Unido ha dado un nuevo paso en esta línea de prudencia. La Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA) ha suspendido un ensayo clínico que analizaba el uso de bloqueadores de la pubertad en menores ante la preocupación por posibles efectos adversos. La decisión se produjo tras revisar los protocolos y evaluar los riesgos asociados.

El regulador trasladó a los responsables del estudio la necesidad de elevar la edad mínima de participación hasta los 14 años. Sin embargo, las dudas sobre la seguridad y el impacto de estos tratamientos derivaron finalmente en la cancelación del proyecto, que preveía incluir a más de 200 menores.

Uno de los aspectos que generó mayor controversia fue la posibilidad de que los participantes recibieran incentivos económicos en forma de vales comerciales por completar evaluaciones psicológicas. Esta circunstancia aumentó el debate público sobre las garantías del ensayo y la protección de los menores.

El Departamento de Salud británico respaldó la actuación del regulador, señalando que la prioridad era el bienestar de niños y adolescentes. Entre las preocupaciones destacadas figura el riesgo de infertilidad, ya que el inicio temprano de estos tratamientos suele ir acompañado posteriormente de terapias hormonales prolongadas que podrían comprometer la capacidad reproductiva.

Asimismo, se ha alertado de posibles efectos en la densidad ósea y en la estructura de los huesos cuando el uso de estos fármacos se prolonga durante periodos largos. Otros especialistas también han advertido de un posible impacto sobre el desarrollo cerebral, además de complicaciones físicas que podrían resultar difíciles de gestionar para menores de corta edad.

Estas decisiones se producen en un contexto internacional de revisión de protocolos médicos relacionados con la transición de género en jóvenes, con distintos países adoptando enfoques más restrictivos mientras se acumulan nuevos estudios y datos científicos.

Comparte
Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Más antiguos
Recientes
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios