Fuente: La Bandera
Una serie de documentos desclasificados de la CIA, publicados en 2003 pero que ahora circulan masivamente en redes, han reavivado el debate sobre la modificación del clima por parte del Gobierno estadounidense. Los archivos de 1965 detallan planes para alterar sistemas meteorológicos mediante aviones y cohetes que liberan sustancias químicas en la atmósfera, con el objetivo explícito de usarlos como “arma de guerra”. Lo ha desvelado hace escasas horas Daily Mail.
El informe de 18 páginas, rescatado recientemente por teóricos de la conspiración, incluye una carta de elogio del entonces presidente Lyndon B. Johnson al proyecto. En 1962, como vicepresidente, Johnson ya había advertido: “Quien controle el clima controlará el mundo”.
Stormfury y Popeye
Apenas 18 meses después, impulsó dos programas emblemáticos: Project Stormfury, que consistía en volar dentro de huracanes (como el Betsy de 1965) y sembrarlos con yoduro de plata para debilitarlos. Y Project Popeye, que en 1967 extendió artificialmente la temporada de monzones en Vietnam para inundar las rutas de suministro enemigas.
Los documentos confirman que el financiamiento federal para estas operaciones se cuadruplicó en 1967, coincidiendo con la guerra de Vietnam. Allí, según registros posteriores desclasificados, se sembraron nubes con yoduro de plomo —una sustancia tóxica para humanos— cerca del sendero Ho Chi Minh, provocando deslizamientos y bloqueos. El Gobierno siempre ha defendido que estas técnicas solo se usaron para debilitar tormentas o inducir lluvia en zonas de sequía.

Envenenando los cielos desde 1965
Sin embargo, el resurgimiento de los archivos ha alimentado acusaciones más graves. Usuarios en redes sociales afirman: “La CIA lleva envenenando el cielo y controlando el clima desde 1965”. Se habla de ‘chemtrails’, las estelas blancas persistentes que, según denunciantes, no son simples condensaciones de aviones, sino aerosoles cargados de aluminio, bario, estroncio y mercurio.
El secretario de Salud de EE.UU., Robert F. Kennedy Jr., ha sido uno de los más contundentes. En abril de 2025 declaró: “Esas sustancias se ponen en el combustible de los aviones. Haré todo lo posible por detenerlo, identificar a los responsables y hacerlos rendir cuentas”.
El investigador ambiental Dane Wigington, de Geoengineering Watch, asegura que cada año se liberan entre 40 y 60 millones de toneladas de nanopartículas, y que pruebas de laboratorio en agua de lluvia y testimonios de pilotos confirman la existencia de un programa secreto que, según él, ya daña la capacidad natural de la Tierra para recuperarse. Es decir, en vez de hablar de camio climático, la realidad es que se está produciendo una manipulación climática desde los años 60, y no solo por Estados Unidos.
Programas militares durante la Guerra Fría
La comunidad científica mayoritaria rechaza estas teorías y afirma que las estelas son simples cristales de hielo formados por el vapor de los motores. No obstante, el hecho de que existieran proyectos reales de modificación climática durante la Guerra Fría —y que la CIA los documentara como estrategia militar— ha convertido lo que muchos llamaban “teoría conspirativa” en un asunto de debate público y político.
Mientras tanto, los documentos siguen disponibles en los archivos públicos de la CIA y el Congreso, recordando que la manipulación del clima no es ciencia ficción, sino una página real de la historia reciente de Estados Unidos.









