Traducido de Vision Times por Tierra Pura
En una era de eficiencia y comodidad, lo digital se ha convertido en nuestro principal medio de comunicación, entretenimiento y, cada vez más, educación; sin embargo, cada vez hay más pruebas de que aprendemos mejor con el papel. Desde la comprensión lectora hasta la velocidad de lectura, diversos estudios demuestran las impresionantes ventajas de leer libros físicos, especialmente para los niños.
Lo que demuestran los estudios
Libros físicos vinculados a la educación superior
En un estudio, los investigadores compararon a niños de diversos orígenes alrededor del mundo para determinar la importancia de tener libros en casa. Independientemente de su estatus socioeconómico o país de origen, los niños que tenían al menos un libro en casa tenían el doble de probabilidades de alcanzar los estándares de lectura y matemáticas que aquellos que no tenían libros físicos.
Quienes poseían más de un libro completaron, en promedio, tres años más de estudios que quienes no tenían ninguno o solo uno. Los libros electrónicos no mostraron ninguna correlación positiva con un nivel educativo superior.
Mejora de la comprensión lectora
Un estudio exhaustivo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reveló que el material impreso se comprende con mayor facilidad. Se realizaron evaluaciones de lectura a más de medio millón de estudiantes de 34 países diferentes, y los estudiantes que utilizaban habitualmente textos en papel obtuvieron una puntuación media 23 puntos superior a la de aquellos que solo utilizaban materiales digitales.
También descubrieron que «los estudiantes que leen libros por placer obtienen resultados significativamente mejores en lectura que los estudiantes que no leen por placer».
Ayuda a ampliar el vocabulario
Estudios realizados por el Panel Nacional de Lectura revelaron que los jóvenes lectores desarrollan un vocabulario un 34 por ciento mejor cuando se encuentran con palabras nuevas en formato impreso que en una pantalla.
Leer libros físicos es más eficiente
Por improbable que parezca, se ha demostrado que, ante el mismo material escrito en diferentes formatos, los lectores de textos impresos leen entre un 10 y un 30 por ciento más rápido que los lectores de pantalla.
El texto en papel es más fácil de recordar
Los actores, que habitualmente tienen que memorizar guiones largos, prefieren abrumadoramente el texto impreso a las tabletas.
Los beneficios van más allá de la alfabetización
Los datos de evaluación estandarizados de más de 400 escuelas examinadas en una investigación de metaanálisis mostraron que los estudiantes que mantuvieron una interacción constante con libros físicos superaron a sus compañeros centrados en lo digital en capacidad de atención, pensamiento analítico y confianza en todas las materias académicas.
¿Por qué?
Si bien los resultados son claros, las razones no lo son tanto. Diversos estudios han ayudado a los científicos a formular varias teorías sobre por qué los libros físicos ofrecen un aprendizaje mejorado en general.
Un factor importante puede ser la estructura inherente de un libro físico. Al fomentar la navegación sistemática de la información mediante el uso de capítulos, índices y tablas de contenido, se desarrollan patrones de pensamiento organizativo y habilidades de investigación que sirven de base para el estudio de cualquier materia.
Las páginas físicas también facilitan mucho más la lectura recursiva, es decir, volver a consultar inconscientemente para aclarar dudas. El investigador Dr. Timothy Shanahan sugiere que «el acto físico de ralentizar la lectura para procesar palabras desconocidas en papel genera una mayor implicación cognitiva que simplemente desplazarse por ellas en las pantallas». De hecho, nuestro cerebro responde de manera diferente a ambas formas de lectura.
Al leer libros físicos, el cerebro humano muestra una actividad reducida en la corteza prefrontal (responsable de la toma de decisiones y la función ejecutiva). Los lectores de papel pueden ser más eficientes en la lectura, ya que esto reduce la carga cognitiva, permitiendo una mayor concentración de energía durante el procesamiento de la información.
Mientras tanto, los lectores de pantalla deben lidiar con una gran cantidad de distracciones digitales que consumen recursos mentales, disminuyendo así nuestra capacidad de comprensión.
Además, estudios de electroencefalograma (EEG) demuestran que la lectura de texto impreso estimula las ondas beta y gamma en el cerebro, asociadas con la resolución de problemas y la concentración intensa, ideales para el ámbito académico. La lectura en pantalla activa las ondas theta y alfa, asociadas con un estado mental más relajado, con menor concentración y mayor tendencia a la distracción.
Y si bien una mente errante puede obstaculizar los esfuerzos educativos, los ojos errantes, al parecer, no lo hacen.
Un estudio analizó el movimiento ocular de 50 estudiantes universitarios mientras leían el mismo texto en diferentes formatos. Los ojos de quienes leían en pantalla se movían básicamente en una sola dirección: hacia adelante. Los ojos de quienes leían en papel eran mucho más activos: escaneaban, exploraban y volvían al punto de partida.
La importancia de esto radica en lo que la Dra. Anne Mangen, de la Universidad de Stavanger, denomina «anclaje espacial». Ver dónde se ubica la información en una página en relación con otras señales estáticas proporciona «puntos de referencia» tangibles para una mejor navegación y recuperación de la información.
Además, los libros en papel fomentan lo que los investigadores denominan «retroalimentación háptica». Tocar las páginas y pasarlas físicamente ayuda a fortalecer las vías neuronales que vinculan el movimiento con la memoria. Todo esto contribuye a establecer conexiones significativas y a mejorar la comprensión.
Por el contrario, la lectura en pantalla carece de la experiencia sensorial necesaria para conectar con los recuerdos. Dado que el texto desplazado tiene pocas características distintivas, avanzamos superficialmente, buscando palabras clave y hojeando mientras nos desplazamos. Si a esto le sumamos anuncios, notificaciones y otras distracciones digitales, todo el entorno parece desalentar la lectura profunda y favorecer el procesamiento superficial.
¿Qué hay que hacer?
Por supuesto, la tecnología es una herramienta útil que debemos aprovechar. Pero al igual que un carpintero no usa el mismo martillo para todas las tareas, podemos ser selectivos con las herramientas que utilizamos para cada propósito. Los dispositivos electrónicos están tan integrados en nuestra vida cotidiana que a veces resulta difícil desvincularnos de la pantalla digital, pero, como podemos ver, también tienen sus inconvenientes.
Considera las siguientes sugerencias para mantener los libros físicos en tu vida, especialmente si tienes hijos:
Crea un entorno de lectura
- Llena una estantería con títulos apasionantes, temas fascinantes, obras inspiradoras y tus autores favoritos.
- Prepara un rincón de lectura acogedor con una silla cómoda, una lámpara de lectura y una manta abrigada.
- Crea un espacio libre de teléfonos en tu rincón de lectura apagando tu dispositivo o cargándolo fuera de la vista.
Incluye la lectura de libros físicos en tu horario
- Únete a un club de lectura (o crea el tuyo propio) para combinar el placer de leer con la interacción social.
- Regálate la enriquecedora experiencia de leer un libro de verdad por placer.
- Lee cuentos con tus hijos durante sus años de formación y más allá.
- Establece metas de lectura, como un libro al mes, un capítulo por noche o dedicarle una cantidad de tiempo determinada cada día.
Haz que leer sea divertido
- Lee libros que te hagan reír.
- Deja que tus hijos elijan los libros que quieran leer contigo.
- Haz que los personajes cobren vida con voces teatrales (aunque solo sea en tu cabeza).
- Relee o incluso memoriza tus pasajes favoritos.
Reemplazar lo digital por lo físico
- Cuando uses el transporte público o estés sentado esperando, cambia tu dispositivo móvil por un libro de bolsillo.
- Llévate un libro a la cama en lugar de un libro electrónico.
- Cuando necesites comprender a fondo un tema, visita la biblioteca o utiliza un libro de texto. Tomar apuntes a mano refuerza aún más el aprendizaje por razones similares.
- Si necesitas memorizar algo que no está disponible en formato impreso, ¡imprímelo! Visualízalo, crea una lista de vocabulario, subraya y deja que la magia del material impreso surta efecto.
No es necesario que reemplaces por completo la lectura electrónica; de hecho, sería imposible. La clave está en mantener un equilibrio para aprovechar las ventajas de ambos formatos. Para obtener información inmediata y actualizada, internet es insuperable; pero para una experiencia más enriquecedora, una comprensión más profunda y una satisfacción duradera, opta por los libros físicos.









